Sistemas de comunicación basados en blockchain

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Leía este fin de semana, del equipo de diseño de IBM, algunas recomendaciones que éstos hacían en su página de Medium a la hora de crear servicios basados en blockchain (EN).
Básicamente:
Credibilidad: Pilar fundamental de la cadena de bloques, y un aspecto crítico a la hora de diseñar la interfaz del sistema que estemos desarrollando. Si alguien apuesta por blockchain es precisamente porque necesita trasladar esa credibilidad y confianza al usuario final. De ahí que el diseño deba ir alineado a estos intereses.
Exposición de datos y procesos: Es curioso que los chicos de IBM señalen que al parecer, los usuarios desean que se les muestren los hashes de la cadena de bloques aunque realmente no entiendan su utilidad, simplemente porque ver ese array alfanumérico les da seguridad. Una especie de tranquilidad basada en el oscurantismo tecnológico (no entiendo lo que significa, pero oye, parece muy complejo y por tanto seguro :)).

Consistencia: El blockchain no tiene todavía una cadena de códigos preestablecidos, y ahí es donde entra el ingenio de los diseñadores a la hora de intentar simplificar al máximo posible los procesos. Lo que de facto debería chocar con el apartado anterior, o al menos limitarlo (si el usuario espera ver cosas que no entiende, y a la vez debemos mostrarle procesos sencillos donde no interfieran aparentemente elementos técnicos…).
Feedback constante: Una de las características que el usuario demanda en este tipo de sistemas es estar informado constantemente de lo que ocurre, y para ello hay que definir una serie de notificaciones que vayan acordes con el funcionamiento de la plataforma.
Anticiparse a los errores: Por como está diseñado el blockchain, cualquier transferencia es única y no modificable. Al menos, claro, en el blockchain que tenemos a día de hoy, alejado de ese que parece estar diseñando Accenture. Eso significa que no hay vuelta atrás, y que por tanto, debemos tener todavía más cuidado al diseñar las pantallas donde el usuario va a realizar una acción irreversible.
Pasos claros: Al igual que ocurre en los sistemas bancarios, siempre se pueden dar en un proceso estados vacíos o tiempos muertos. Pero todo proceso tiene que tener claro su inicio, su fin, y su siguiente paso, y así dejarlo visible para el usuario que lo está realizando.
Algunos puntos son casi de sentido común, pero creo que en todo este trabajo de esquematización de procesos, IBM ha olvidado que Blockchain no es únicamente una tecnología enfocada a sistemas financieros, sino que en la práctica debería cubrir cualquier paradigma en el que exista una necesidad de transferencia de datos consistente, privada e inmmodificable.
Estaba pensando en ello cuando caí en la consideración de que uno de los principales males endémicos del Internet de las Cosas se podría parchear utilizando redes basadas en blockchain.
Me explico.
Del IoT al BoT
A día de hoy la amplia mayoría de dispositivos conectados a la red lo hacen basándose en la infraestructura de cliente-servidor que tenemos en Internet. Es decir, el dispositivo se conecta directamente con un servidor, que es el que gestiona la parte de inteligencia, y devuelve los datos a ese o a otros dispositivos para que el proceso se realice adecuadamente.
Y en todos estos pasos, como ya hemos experimentado en más de una ocasión, hay un riesgo considerable a que un tercero intercepte la comunicación, pudiendo modificarla, cancelarla o usurparla a su antojo.
A la vez, tenemos plataformas de P2P como es el caso de los torrents, o, por meternos ya en materia, el del blockchain. Ecosistemas de compartición de información de manera descentralizada, que ya cuentan con herramientas de seguridad y anonimato más avanzadas, complicando (que no eliminando) algunos de estos riesgos.
¿Cuál es el mayor handicap que hay a la hora de establecerlos por defecto en entornos industriales?
Dos. Su desconocimiento (técnico), y la absurda asociación que a día de hoy se sigue manteniendo con el bitcoin.
Sobre el primer punto hay poco que añadir. El blockchain es una tecnología relativamente joven, y por tanto, está falta de una estandarización (y una maduración) suficiente como para que industrias tradicionales se animen a dar el paso. Pero a nivel de credibilidad y sobre todo de consistencia, está claro que sus derroteros son más halagüeños que el entorno actual centralizado.
Ahora bien, el segundo punto es el que más me preocupa. Más que nada porque aunque el blockchain solo define una manera de comunicar información entre pares, al estar asociado al crecimiento y hype de las criptomonedas, me da que esto acaba por resultar un freno que echa para atrás a posibles interesados.
Y esto se debe a que el “coste” de hacer una transferencia mediante blockchain se ha asociado a una moneda virtual, cuando en la práctica podría haberse asociado a cualquier otro recurso no económico (ancho de banda, tiempo de computación…), como ocurre, de hecho, en la mayoría de redes centralizadas.
Buscando por internet me encuentro, precisamente, a una startup neoyorquina que está haciendo algo parecido: Blockchain of Things (EN).
La idea es ofrecer Blockchain para procesos industriales (da igual de qué tipo). Se utiliza para ello una red de blockchain, pero cada transferencia no está asociada a un valor monetario, sino a una suerte de “créditos” que permiten enviar mensajes.
Es decir, pasan de utilizar activos asociados a un valor económico a tokens o “monedas coloreadas” (como las del Monopoly), que no tienen un precio per sé, y que se obtienen mediante las mecánicas de suscripción habituales en cualquier servicio digital.
A efectos prácticos el resultado es el mismo (estamos operando activos dentro de una infraestructura descentralizada, librándonos entonces de los problemas habitualmente asociados a entornos centralizados, como pueden ser ocasionales caídas del servicio e inseguridad en las transferencias), pero de cara al cliente, que es lo que importa, se simplifica enormemente el proceso de entendimiento de cómo funciona la plataforma, ya que a lo único a lo que debe enfrentarse es a una pasarela de pago por servicio tradicional.
Por ahí creo que pueden ir los derroteros de aquí al día de mañana. Utilizar blockchain (o la tecnología descentralizada del momento) como background para establecer las transferencias de activos, pero operando en una segunda capa centralizada y tradicional, no asociada al factor de pura especulación económica a la que a día de hoy está sujeto el bitcoin, y eliminando por tanto de un plumazo esos dos principales frenos para la irrupción de la descentralización en procesos informáticos.

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