La web semántica o cuando Google aprendió a leer

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Debemos dejar de obsesionarnos con las palabras clave y ofrecer un contenido de calidad para posicionarnos mejor.

“restaurante carne barcelona”, esta podría ser una búsqueda normal en cualquier buscador. Y hasta ahora diríamos que para posicionar bien nuestra web de un restaurante de carne en Barcelona deberíamos utilizar en la misma las etiquetas “restaurante”, “carne” y “Barcelona”. E incluso algunos dirían que deberíamos utilizar estas etiquetas constantemente, y en realidad no harían nada malo pero tampoco generarían todo el poder sobre los motores de búsqueda que ellos creen. Hemos invertido demasiado tiempo en etiquetas y palabras clave, que siguen siendo importantes, pero ya no son fundamentales para el posicionamiento de tráfico orgánico (no confundir con los anuncios en motores de búsqueda). Google ha dejado de leer como un indio y desde hace un tiempo ya valora mucho más contenidos que hablen sobre “un encantador restaurante que sirve la mejor carne en Barcelona”. Sí, lo que se ha denominado como web semántica está aquí y ha venido para quedarse.

 

Empecemos por el principio. ¿Qué es el, cada vez más popular, SEO? SEO proviene de las siglas en inglésSearchEngineOptimization y básicamente es un sistema de prácticas, internas o externas a un sitio web, que tienen el objetivo de mejorar la indexación orgánica de ese sitio web por parte de los motores de búsqueda. Es decir, prácticas o acciones que permitan que nuestra web o blog sean más valorados por los motores de búsqueda y aparezcan más arriba para las búsquedas que son calificadas para nuestro sitio web. A estas alturas imagino que nadie que se dedica a la comunicación on-line tendrá dudas sobre la importancia de aparecer bien situado en los motores de búsqueda, pero por si alguien tiene alguna: el 95% de los usuarios de internet en España realizan búsquedas en buscadores. Sí, yo también me he preguntado cómo se lo hace el 5% restante.

Sea como sea y con permiso de los demás buscadores, voy a dejar de hablar de motores de búsqueda para hablar de Google, porque –nos guste o no- el gigante Google es el buscador más utilizado del mundo, con una cuota de mercado de más del 80%. En España, la cifra es todavía más aplastante, ronda el 95%.Una vez aclarado que debemos centrar nuestros esfuerzos en Google cabe añadir que estar entre los primeros resultados de este buscadores clave, pues aparecer entre los tres primeros supone conseguir más de la mitad de clics que se generan desde la página de resultados de Google. Para entendernos: hay que estar en Google, y hay que estar arriba.

La web semántica

Para los que ya hace tiempo que venimos optimizando los contenidos de webs y blogs, y para aquellos que empiecen, las palabras clave son un eterno compañero. Y seguirán siéndolo, pero no debemos obsesionarnos cuando lo que queramos es conseguir subir en Google de forma natural, orgánica… sin pagar vamos. Esto es así desde que se oye hablar del concepto de “web semántica”, un concepto que parece muy técnico y complejo pero que sigue un fondo más que lógico: Google ya no leerá los contenidos por palabras clave sino como cualquier usuario. Y lo hará no solo con el contenido, entendido como texto, sino también con las imágenes y URL.

¿Esto quiere decir que ya no debo fijarme en las palabras clave? No, debo seguir buscando las palabras clave y usándolas, pero hacerlo siempre de forma natural, con buen contenido y dedicándoles un tiempo, pero no todo. Es más importante generar buen contenido, de calidad, que interese al lector y sobre la temática en la que nos queremos posicionar, que no dedicarnos a postear y publicar todo lo que podamos con las mismas etiquetas.

Por supuesto, la web semántica también conlleva una serie de cambios informáticos en nuestras etiquetas y descripciones. Pero, desde el punto de vista del marketing lo que interesa es ver qué contenido hay que utilizar y cómo posicionarlo mejor. De la cuestión técnica debería ocuparse un programador o informático que sepa del tema y que nos ayude a crear los espacios para descripciones en imágenes, edición de URL, o que nos muestre entre que etiquetas debo poner la descripción de mi sitio. Y digo la descripción de todo, y no solo sus palabras clave.

El contenido es el rey

La idea es más sencilla de lo que puede parecer: el contenido es el rey. Si tengo una web o blog sobre un restaurante de carne en Barcelona debo generar contenido sobre mis platos, mi restaurante, mi menú, mi carta, mis recetas, mi entorno… contenido de calidad que pueda interesar a cualquier lector y, por supuesto, a aquel que pueda acabar acudiendo a mi restaurante. Si el contenido es de interés para el lector, será de interés para Google. No os preocupéis por el motor de búsqueda, si le dais buenos contenidos él sabrá colocaros donde os corresponde. Y con contenidos me refiero también a descripciones de imágenes y a la dirección de URL. Y todo semántica.

Incluso debemos ser semánticos en nuestras herramientas de SEO externo, como en nuestras redes sociales. Google lo lee todo, también lo que publicamos en nuestras redes sociales de nuestro sitio web o blog. También los links que publicamos en esas redes, por lo que se recomienda que para un mejor SEO ni tan siquiera deberíamos cortar esos links. No, ni tan siquiera en Twitter, aunque solo nos deje 140 caracteres.

Un lector exigente

Con el cambio hacía la llamada web semántica, Google –en lo que entiendo una evolución natural de su sistema- será cada vez más exigente y quiere darle al usuario el resultado más apropiado para él. Dentro de esa lógica, no hace falta ser un SEO excepcional para entender dos cosas: hay que crear contenido y no debes intentar engañar a Google. Ambas cosas van más que relacionadas.

No es, por ejemplo, buena idea poner contenido ya publicado para que mi sitio web o blog ya tengan una base de contenido que ayude a Google a posicionarla. Jamás hay que duplicar contenido, si lo que queremos es tener una buena estrategia SEO. Y, por supuesto, tampoco hay que intentar engañar a Google poniendo palabras clave o contenido que no tiene que ver con nuestro sitio web o blog, solo porque son cosas más buscadas o porque me quiero posicionar en ese target, aunque no tenga contenido ni nada que ofrecer sobre ese tema. Si Google nos penaliza nos costará mucho volver a levantar el posicionamiento del sitio penalizado.

Con todo esto parece que esté volviendo a la base del SEO o incluso de internet, pero es que la web semántica significa volver a algo tan lógico que a veces se nos olvida: hay que darle al usuario aquello que le interesa. Hay que seguir estrategias SEO, por supuesto, pero no podemos substituir esas técnicas por contenido de calidad. La web semántica nos hará volver a fijarnos más en el cómo que en el cuánto. Una buena noticia para los comunicadores, los marketers y los periodistas, pero sobretodo, una buena noticia para los usuarios.

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